La regulación excesiva y la intervención directa en los mercados, ponen en riesgo el crecimiento de inclusión financiera

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Por: Departamento de Comunicaciones de FELABAN

La Federación Latinoamericana de Bancos, FELABAN, califica de alentadora la tendencia creciente de la inclusión financiera en América Latina.

De acuerdo con la Encuesta de Inclusión Financiera realizada por FELABAN, todos los países de la región muestran avances positivos en materia de inclusión financiera.

Asimismo, el FINDEX, elaborado por el Banco Mundial con base en encuestas realizadas en 140 países, señala que en América Latina la población mayor de 15 años que poseía una cuenta en una institución formal pasó de 38% en el 2011 al 51% en el año 2014. En el mismo indicador se encuentra que Brasil (68.1%), Costa Rica (64.6%) y Chile (63.3%) son los tres países con mayores niveles de inclusión en la región.

Estos resultados, pese a ser satisfactorios muestra brechas frente a otras regiones del mundo como Asia del Sur o los países de alto ingreso pertenecientes a la OCDE, donde estos números alcanzan niveles del 69% y el 94%, respectivamente. El FINDEX registra que 13.5% de los latinoamericanos tiene ahorros en una entidad formal y el 6.9% realiza pagos o compras por internet. Este número aún dista del 51% que  ahorró o el 54% que realizó pagos por internet en los países de la OCDE.

Se ha identificado que, si bien esa mayor inclusión financiera se da en mayor medida en los países de más altos ingresos, es posible obtener resultados positivos en países de menor ingreso relativo gracias a los avances tecnológicos y de las comunicaciones y a la adopción de regulación que favorezcan estos propósitos.

A los resultados se ha llegado por los enormes esfuerzos realizados por parte de la banca en términos de inversiones e introducción de nuevas tecnologías de comunicación e informática para aproximar la población a los puntos donde se prestan los servicios financieros, al tiempo que se ofrecen más productos, más baratos y más ajustados a las necesidad de la población, incluyendo la de menores ingresos.

También a estos resultados ha contribuido el ajuste regulatorio, que ha ido facilitando la apertura de cuentas en el sistema financiero a un mayor número de usuarios.  En los últimos 8 años los cajeros electrónicos por cada 100 mil habitantes adultos pasaron de 26.5 a 45.1 en la región. Asimismo, el número de corresponsales no bancarios por cada 100 mil habitantes aumentó de 15.5 a 75.6 en el 2014. En el mismo período es notable mencionar que el crédito y el ahorro como porcentaje del producto de la región crecieron entre 9 y 11 puntos respectivamente.

Pese a todos los avances obtenidos en la inclusión financiera se consolidarían si se superan obstáculos estructurales que en nada contribuyen al logro de este propósito. Dentro de estos obstáculos se destacan los controles a las tasas de interés – frecuentes en la gran mayoría de los países de la región-  y a las comisiones y tarifas cobradas por la prestación de servicios financieros. Otro gran obstáculo deriva de la utilización del sistema financiero para recaudar impuestos vinculados a las transacciones financieras, y a giros y pagos asociados al dinero plástico. Igualmente, la utilización de la información del sistema financiero para controlar la evasión tributaria estimula la preferencia por el efectivo como medio de pago y por la realización de transacciones por fuera del sector financiero formal.

Este tipo de políticas dan origen a retrocesos en la inclusión y al racionamiento de los servicios financieros, en especial para los grupos de más bajos ingresos.

La política pública que busca mayor inclusión financiera ha venido cobrando particular vigencia a nivel mundial por el papel que cumple en el logro de crecimiento y que a éste se beneficien los segmentos más pobres de la sociedad, contribuyendo con ello al logro de una mejor distribución del ingreso.

Además, si la economía regional entra en una fase de recesión prolongada en el tiempo subsiste el riesgo de poner en peligro los avances en materia de inclusión financiera que se lograron en la última década.

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Las nuevas tecnologías, principalmente aquellas relacionadas con el uso de teléfonos inteligentes, impulsan a algunas entidades bancarias y financieras a colocarse a la vanguardia para satisfacer las necesidades y preferencias de sus clientes, abriendo las puertas a la Cartera Móvil, como uno de sus servicios más novedosos.

Según definiciones de expertos, una cartera móvil (también conocida como Mobile Wallet, en inglés) es una aplicación que permite a las personas  realizar pagos, transferencias y cobro de dinero electrónico, a través de un dispositivo móvil.

La aceptación de esta plataforma ha sido medida en un estudio llevado a cabo por la firma consultora CCG Catalyst, radicada en Phoenix, el cual arroja que el 51% de los consumidores estarían dispuestos a utilizar la Cartera Móvil en caso de que un banco la incluya en su paquete de servicios.

Asimismo, indica que el 82.8% de los encuestados posee un teléfono inteligente y que sólo el 12% de éstos no planean por el momento, utilizar alguna plataforma de cartera (de ningún tipo).

 “Los resultados del estudio ofrecen una visión de la situación actual de la adopción de carteras móviles, lo que va a ayudar a los bancos a tomar decisiones vitales alrededor de su propia adopción de carteras móviles”, afirma Paul Schaus, CEO de la compañía.

El estudio, que tiene como título “La era de las carteras móviles: ¿Qué deben saber los bancos cuándo consideren la creación de una marca de cartera móvil?”, fue dirigido a un panel de 25 millones de consumidores de Estados Unidos (entre 18 años de edad a 65 años o más) y mide las actitudes y comportamientos de los consumidores con respecto a las carteras móviles versus  las carteras móviles no bancarias.

Otros de los hallazgos de esta investigación revelan que el desafío principal para usar la cartera móvil es el miedo al robo de identidad (68,3%), seguido de la aceptación de los comercios (33,9%).

De acuerdo a la publicación, el 58.9% utiliza de vez en cuando la aplicación móvil de su banco. Mientas que, el 45% utiliza PayPal móvil, la cartera móvil más utilizada por los consumidores que participaron en la encuesta.

Agrega que más de la mitad de los encuestados (66,6%) dan seguimiento de sus gastos y pago de facturas. Por su parte, el 47,8% revisa a diario su estado de cuenta.

“Es evidente que hay un creciente interés entre los clientes en usar las carteras móviles que ofrecen las entidades bancarias, por lo que deseamos que los bancos reconozcan y cumplan esas necesidades insatisfechas de los clientes”, agrega Schaus.

Los encuestados por CCG Catalyst respondieron una serie de preguntas, segmentadas en tres temas principales: uso, comportamiento y hábitos, para lo cual se completaron alrededor de 2 mil encuestas.

Las Tarjetas de Crédito y su Rol en la Economía

Por Julio Lozano y Katherine Cabral

I. Introducción

La tarjeta de crédito es un instrumento que sirve como medio de pago para la compra de bienes y servicios, la obtención de avances de efectivo1 y/o como medio de financiamiento, comprometiéndose el tarjetahabiente con la entidad emisora a realizar un pago futuro.

El uso de las tarjetas de crédito tiene múltiples beneficios para sus usuarios, entre los que se pueden mencionar: 1) es un medio de pago fácil y oportuno que reduce las necesidades de efectivo, 2) sirve para crear historial crediticio, 3) facilita una mejor planificación financiera en el hogar, 4) otorga beneficios a través de sus programas de lealtad2, 5) ahorro de costos y tiempo al realizar pagos o compras por medio del internet, 6) para las empresas significa un pago seguro por parte de sus clientes, entre otros.

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Dados sus múltiples beneficios, en República Dominicana se ha registrado un crecimiento continuo en el uso de este instrumento. Así, entre 2008 y diciembre 2014, el número de tarjetas de crédito se incrementó en 605,651 unidades, pasando de 1,429,727 a 2,035,448 unidades3, acumulando un crecimiento de 42.4%.

Dicho crecimiento, se refleja en los indicadores de cobertura que ha alcanzado este instrumento. Así,  ya para 2014 el porcentaje de la población adulta que tiene una tarjeta de crédito en República Dominicana ascendía a un 33%4, valor que supera al promedio de Latinoamérica (22%)5.

II. Las Tarjetas de Crédito como instrumento para la inclusión financiera

El acceso a medios de pago electrónicos como las Tarjetas de Crédito y Débito contribuye a elevar los niveles de bancarización en un país, en el sentido que más personas podrán entrar al sistema financiero formal. En este sentido, la literatura económica ha demostrado que existe un vínculo entre el acceso a servicios financieros y la reducción de la pobreza6.

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En el gráfico #2 se observa que a 2014 el 46% del total de tarjetas de crédito en República Dominicana se encuentra dentro de un rango de límite entre RD$5,000-RD$15,000,  lo que refleja un alto grado de inclusión para los grupos de menores ingresos de la población.

III. Aporte de las Tarjetas de Crédito al Comercio

Por otro lado, las empresas también se benefician del uso de las tarjetas de crédito ya que con éstas sus clientes tienen mayores facilidades para realizar pagos, lo cual fomenta el comercio nacional e internacional de bienes y servicios. Lo anterior aumenta el número de clientes y mercados potenciales de las empresas.

En adición, las tarjetas de crédito representan para las empresas otra serie de beneficios que les permiten reducir sus costos operativos y administrativos, entre éstos se pueden mencionar: 1) pago garantizado por parte de los clientes; 2) gastos en seguro para protección de efectivo; 3) inversión en sistemas contables; 4) gastos de seguridad, entre otros.

En el gráfico #3, se observa como entre 2008 y 2014 el número de transacciones anuales con Tarjeta de Crédito pasó de 54.1 millones a 105.8 millones unidades, aumentando en 51.7 millones transacciones, para un crecimiento de 96%.  En términos de valor monetario, estas transacciones pasaron de RD$111,985 millones en 2008 a RD$231,050 millones en 2014, aumentando en RD$119,065 millones, equivalente a un crecimiento de 106%.

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Adicionalmente, hoy en día, las personas utilizan cada vez más el Internet para realizar sus compras y pagos de bienes y servicios. De esta forma, las personas no solamente ahorran tiempo y dinero, sino que también amplían sus opciones de consumo, accediendo a una amplia gama de  bienes y servicios tanto a nivel local como internacional de una manera conveniente y efectiva.

En este sentido, se ha observado como en los últimos años las transacciones para los pagos de bienes y servicios  vía el internet han ido aumentando. Así, se observa que para 2014 el valor de las transacciones por internet ascendió a un monto de RD$16,023.5 millones, para un total de 3.6 millones de  transacciones.

IV. Aporte de las Tarjetas de Crédito a la Economía

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Moody’s (2013)7 encuentra evidencia que el uso de tarjetas, a través de su estímulo al consumo de bienes y servicios, tiene un impacto positivo en el crecimiento económico. Lo anterior en tanto el pago mediante tarjetas produce un círculo virtuoso en la economía: el mayor consumo genera mayor demanda de bienes y servicios, lo que a su vez incentiva una mayor producción y empleo por parte de las empresas, el mayor empleo aumenta el ingreso de los hogares, lo cual les permite aumentar nuevamente el consumo.


[1] Reglamento Tarjetas de Crédito. Superintendencia de Bancos de la República Dominicana.

[2] Entre éstos: compra de pasajes aéreos por medio de millas y obtención de descuentos en distintos establecimientos comerciales.

[3] Ver nota 1.

[4] Ver nota 2.

[5] De acuerdo al Global Findex (2014) del Banco Mundial.

[6] Marulanda, Beatriz; Paredes, Mariana & Fajury, Lizbeth. Acceso a servicios financieros en Colombia: retos para el siguiente cuatrienio (2010).

[7] Zandi, Mark. Singh, Virendra. Irving, Justin. The Impact of Electronic Payments on Economic Growth. Moody’s Analytics. Febrero 2013.