Organismos Internacionales y su Fuente de Financiación para la Actividad Privada

Por: Alberto Imbert, Área Técnica ABA

Las instituciones financieras internacionales han seguido generando fondos o recursos financieros para el desarrollo de infraestructuras del país o para las actividades privadas, las cuales son de gran ayuda para el desarrollo socioeconómico.

Entre los organismos que participan con alternativas de financiación para la actividad privada se destacan:

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mediante el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), en alianza con asociaciones empresariales, gobiernos y organizaciones no gubernamentales (ONGs),  provee asistencia técnica e inversiones para apoyar el crecimiento de micro, pequeñas y medianas empresas, mejorar las competencias laborales, y contribuir en la mejora del clima de negocios y el acceso a financiamiento.

El FOMIN ha aprobado más de 1000 proyectos, principalmente donaciones, y cuenta con más de 800 instituciones socias de la sociedad civil y sector privado. El FOMIN trabaja en los 26 países miembros del BID de América Latina y el Caribe.

La mayor parte del financiamiento del FOMIN se realiza en forma de subsidios, que pueden llegar a los US$2 millones por proyecto. El FOMIN también ofrece préstamos a largo plazo de hasta US$1 millón e inversiones de capital que pueden alcanzar los US$5 millones.

El FOMIN ayuda a desarrollar las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) de la región. Su cartera global es de 80 operaciones desde su fundación con un desempeño de US$800 a US$900 millones en asistencia técnica y de US$200 millones en inversión.

El Fondo Multilateral de Inversiones ha apoyado la ejecución de alrededor de 40 proyectos de desarrollo en República Dominicana, por un monto de US$40 millones desde sus inicios en 1993, los cuales han estado orientados a pequeños productores, industrias e instituciones financieras privadas.

La Corporación Interamericana de Inversiones (CII), institución miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es una organización multilateral fundada en 1985 con el fin de promover el desarrollo del sector privado en sus países miembros de América Latina y el Caribe, prestando una atención especial a las pequeñas y medianas empresas (PYME).

En 2014, la CII aprobó 64 operaciones por US$426,3 millones. Además, movilizó US$693,3 millones por medio de operaciones de cofinanciamiento con instituciones bilaterales y multilaterales y préstamos indicados con instituciones financieras comerciales privadas.

La Corporación Interamericana de Inversiones (CII) lanzó en República Dominicana el programa FINPYME ExportPlus orientado a la asistencia técnica para mejorar el acceso de las Pymes al financiamiento y su capacidad de competir en el mercado de exportación.

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Cabe mencionar otras instituciones que participan en el proceso de financiación internacional como es el caso de la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del grupo del Banco Mundial,  que promueve el desarrollo sostenible del sector privado, moviliza el financiamiento en mercados financieros internacionales, proporciona consejo y asistencia técnica a los negocios y a los gobiernos.

Está conformada por 184 países miembros que trabajan en conjunto para determinar las políticas de la organización. Su labor en más de 100 naciones en desarrollo, facilita que empresas e instituciones financieras en mercados emergentes creen empleos, generen ingresos fiscales, mejoren el gobierno corporativo y el desempeño medioambiental y contribuyan a las comunidades locales.

Cabe destacar que aproximadamente un tercio del financiamiento que las instituciones financieras de fomento otorgan al sector privado de los países en desarrollo proviene de IFC.

Desde el año 1961 la República Dominicana pasa a formar parte del IFC, coordinando el desarrollo empresarial y la gestión de relaciones con los clientes de nuestro país y Haití. De donde dicho organismo ha invertido alrededor de RD$ 962.9 millones en el sector privado del país.

El Banco Europeo de Inversiones (BEI), con su sede en Luxemburgo, viene fomentando el desarrollo y la actividad económica en el Caribe con préstamos y participaciones por valor de casi 500 millones de EUR en los últimos diez años.

Durante casi dos décadas, ha apoyado el desarrollo de microempresas y, pequeñas y medianas empresas en la República Dominicana. A finales de 2012, los compromisos sumaban un total de 82 millones de EUR entre líneas de crédito, participaciones y asistencia técnica a las dos principales instituciones de microfinanciación del país, ADEMI y ADOPEM, así como a una tercera institución emergente, FONDESA, lo que hace que en este país se concentre la cartera de microfinanciación más importante del BEI en las regiones de África, el Caribe y el Pacífico.

Dicha institución presta aproximadamente 80 mil millones de euros por año a nivel mundial, de los cuales más de 19 mil millones de euros son destinados a financiar las acciones contra el calentamiento global. El 10% de este monto va dirigido a proyectos de desarrollo para los 150 países socios de la Unión Europea, incluyendo a la República Dominicana y a las naciones del Convenio ACP.  También tienen en agenda el financiamiento de proyectos de energía renovable en el país.


[1] Es un fondo independiente administrado por dicho banco, creado en 1993 para promover el desarrollo del sector privado de América Latina y el Caribe.

Gráfico Educativo: Población adulta con cuenta de ahorro

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Entre 2011 y 2014, de acuerdo a estadísticas del Banco Mundial, el porcentaje de la población adulta en República Dominicana con una cuenta de ahorro en una institución financiera formal pasó de 16% en 2011 a 26.5% en 2014, ubicándose por encima del promedio de América Latina (13.5%).

Para las familias, el ahorro es muy importante ya que les permite tener recursos para enfrentar imprevistos, invertir en negocios o bienes durables como vehículos o viviendas, acumular recursos para su retiro, entre otros.

A nivel macro, los países con mayores niveles de ahorros son capaces de financiar un mayor nivel de inversión y de crecimiento económico. De ahí su necesidad de fomentarlo vía tasas de interés real positivas y la no existencia de impuestos que graven el interés que recibe el ahorrista por sus depósitos.